Botones de claxon fabricados de masas de moldeo de PLEXIGLAS®

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

Una revolución en la transformación del plástico

En los años 30, poco después de la comercialización de PLEXIGLAS®, los químicos de Röhm & Haas se dedicaron intensivamente a fabricar masas de moldeo de PLEXIGLAS® para la aplicación en procesos de moldeo por inyección.

Simplificando, podemos decir que el proceso de moldeo por inyección consiste en el licuado de un material que luego se inyecta a presión en un molde, del cual puede extraerse a continuación la pieza acabada. Este método tiene la ventaja de que permite la fabricación económica de grandes cantidades de piezas moldeadas con precisión en un solo paso de trabajo. En la actualidad, los componentes de PLEXIGLAS® moldeados por inyección –tales como los revestimientos para pilares en la industria del automóvil– se han vuelto imprescindibles. Esta historia de éxito comenzó en la década de los años 30.

Nuevos horizontes en la investigación de PLEXIGLAS®

En aquel entonces, Röhm & Haas no se dedicaban exclusivamente a la fabricación eficaz de planchas, tubos y barras de PLEXIGLAS®, sino que investigaban al mismo tiempo las posibilidades de desarrollo de masas de moldeo para la aplicación en procesos de moldeo por inyección. Esto abría nuevos horizontes para el departamento de investigación: mientras que la transformación del acetato de celulosa y el poliestireno mediante moldeo por inyección ya se realizaban a finales de los años 20, la fabricación del granulado de PLEXIGLAS® necesario para ese proceso obligó a los químicos a desarrollar antes un procedimiento adaptado a dicho propósito.

El granulado en el punto de mira

Para ello, en un principio probaron con la fabricación de bloques porosos o esponjosos que podían ser fácilmente reducidos a granulado. Tras esto, los investigadores desarrollaron un método de polimerización en perlas, el cual se adecuaba más a la producción industrial debido a su mayor simplicidad de proceso. Este método consistía en polimerizar el material de partida en agua, agitándolo constantemente y añadiendo pequeñas cantidades de sustancias en polvo insolubles. Tras los pasos de lavado y secado, ello permitía obtener un polvo compuesto de perlas. Finalmente, los químicos desarrollaron un nuevo método de polimerización en bloque que permitió producir bloques transparentes de composición muy uniforme, triturarlos mecánicamente y convertirlos a continuación en granulado con prensas de extrusión. Hoy, el granulado es fabricado principalmente en un proceso continuo de polimerización de sustancias y es comercializado con el nombre de ‘masa de moldeo PLEXIGLAS®’.

Spritzgießmaschine von Eckert & Ziegler

En busca de la máquina adecuada

Para poder procesar las masas de moldeo de PLEXIGLAS® había que encontrar antes una máquina apropiada. En un principio se probó el prensado en caliente en moldes, desde 1934 se utilizó una extrusora y más adelante una pequeña moldeadora por inyección manual de la marca Eckert & Ziegler (imagen). Con el desarrollo de la maquinaria en los años 30, esta fue complementada con una máquina automática de Isoma.

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

Primeras aplicaciones

Una primera aplicación de las masas de moldeo por inyección de PLEXIGLAS® pareció posible a mediados de los años 30, cuando una empresa de la localidad alemana de Wuppertal intentó fabricar cremalleras con este material. Sin embargo, este proyecto no tuvo éxito, ya que la resistencia a la deformación por calor y a la cocción de las masas de moldeo por inyección no eran suficientes.

Las primeras piezas de masa de moldeo de PLEXIGLAS® fabricadas en serie fueron pequeñas barras de unos cinco milímetros de largo, con un diámetro de aproximadamente dos milímetros, una base plana y una superficie lenticular abombada. A la superficie plana se adhirió un microfilm con una imagen de recuerdo, la cual podía ser vista por el otro lado con el efecto de aumento de la lente. Estas lentes –denominadas “Stenops”– fueron incorporadas en útiles de escritura y empleadas como souvenir. Otras piezas de los primeros años del moldeo por inyección fueron los reflectores de color amarillo para pedales de bicicleta, los cuales, gracias a la precisión de su forma, ofrecían mejores valores de reflexión que los fabricados de cristal. Las masas de moldeo también eran idóneas para la fabricación de placas e insignias (véase la imagen de encabezado), y más adelante también lo fueron para la fabricación de plumas estilográficas y otros útiles de escritura y dibujo.

En la actualidad, Evonik ofrece un extenso portafolio de productos de masas de moldeo de PLEXIGLAS® para todas las aplicaciones de moldeo por inyección y extrusión. De estas se obtienen revestimientos para pilares, lentes para faros y cubiertas para luces traseras de automóviles, así como perfiles de ventanas, luminarias eficientes para supermercados y recubrimientos de alta calidad para superficies.