Hombres en un microcoche Messerschmitt KR 175, desarrollado por Fritz Fend

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

Panorama sobre tres ruedas

Una fabulosa vista panorámica, y pese a ello protección contra el viento y la intemperie: el fabricante de automóviles Messerschmitt equipó a los microcoches KR 175 y KR 200 con una cúpula de PLEXIGLAS®.

Un vehículo pequeño y con facilidad de maniobra, adecuado para el tráfico urbano. Además, económico y de poco gasto: el microcoche de Messerschmitt era ya en los años 50 lo que muchos conductores buscan hoy en día. El proyectista Fritz Fend había desarrollado el predecesor del vehículo de tres ruedas ya en 1947, poniendo así a disposición de la población durante los años de la posguerra un medio de locomoción motorizado y asequible al mismo tiempo.

Un desarrollo genial

Una situación de emergencia es lo que llevó al ingeniero Fritz Fend a una ocurrencia genial. Originalmente, su trabajo consistía en fabricar aviones como empleado en la empresa Messerschmitt AG en Ratisbona. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, la producción se redujo drásticamente, por lo que Fend tuvo que cambiar de orientación. Se le ocurrió una idea genial: Fend desarrolló un vehículo de tres ruedas con accionamiento manual y dos asientos dispuestos en fila. Así surgió el cuerpo de un vehículo estrecho y aerodinámico. A partir de 1953 se empezó a producir el microcoche KR 175, sustituyéndose el accionamiento manual por un motor de dos tiempos. Este iba incorporado a la parte trasera del miniauto y accionaba la rueda de atrás. Gracias a ello, el modelo alcanzaba una velocidad máxima de unos nada desdeñables 90 km/h.

Protección transparente contra la intemperie

Inicialmente, los microcoches estaban equipados con una capota de plástico de Rhenalon. Esta podía guardarse en el maletero, situado sobre el motor, cuando hiciera buen tiempo. Sin embargo, pronto quedó claro que el material perdía su elasticidad y se agrietaba debido a la radiación UV del sol y a la generación de calor en el maletero. Por ese motivo, en adelante las capotas empezaron a fabricarse en PLEXIGLAS® resistente a la intemperie, que ya en los años 30 había probado su eficacia, por ejemplo en cúpulas de aviones.

Fabulosa vista panorámica

Gracias al cristal acrílico de marca de Evonik, por aquel entonces aún Röhm & Haas, la cúpula del microcoche no solamente conservaba a largo plazo su solidez y transparencia. También el acristalamiento panorámico curvado de PLEXIGLAS® resultaba especialmente agradable, teniendo en cuenta el reducido tamaño del vehículo de tres ruedas, que de lo contrario habría podido producir fácilmente claustrofobia. A través de la capota, similar a la cabina de un avión, el conductor gozaba de una fantástica vista panorámica sin la interferencia de ninguna pieza del bastidor. Para subir y bajar, la cúpula de PLEXIGLAS® podía girarse hacia un lado. Por ese motivo, este modelo también recibió el nombre de “coupé transparente de PLEXIGLAS®”, así como los apelativos humorísticos de “ataúd de Blancanieves”, “féretro del amor” o “persona en conserva”. En total se produjeron más de 60.000 ejemplares del microcoche de Messerschmitt.

Un miniauto asequible

Una ocurrencia genial como precursora

A pesar de que la producción del microcoche se suspendiera, la genial ocurrencia que tuvo Fend de emplear PLEXIGLAS® en la fabricación de automóviles dejó huella: aún a día de hoy el cristal acrílico de marca de Evonik se utiliza en el sector del automóvil, por ejemplo para faros de coches o revestimientos para pilares.

Con el microcoche, Messerschmitt proporcionó también a las personas con un presupuesto más modesto, que no podían permitirse un automóvil, un vehículo resistente a la intemperie con un techo sobre la cabeza. El microcoche costaba 2.395 marcos alemanes, tan solo la mitad aproximadamente del precio del automóvil de VW más económico por aquella época. Cuando gracias al progreso del milagro económico, los ingresos de los alemanes empezaron a crecer y estos pudieron permitirse automóviles “de verdad” en los que cupieran más de dos personas, las cifras de ventas del microcoche descendieron. En el año 1964 se suspendió la producción.