Dr. Otto Röhm, inventor del PLEXIGLAS®

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

Otto Röhm: inventor y empresario

Otto Röhm, químico y farmacéutico, fue un personaje fascinante: no solamente fundó la empresa Röhm & Haas, sino que participó en numerosos inventos, entre los que destaca el del PLEXIGLAS®.

Otto Röhm debió ser una persona curiosa y ávida de conocimiento. ¿Cómo se explica si no que durante su vida tomara parte en más de 70 inventos? Sin duda, el más exitoso de ellos hasta la fecha ha sido el del PLEXIGLAS®. No obstante, el desarrollo de este material le exigió no poca paciencia y una buena dosis de coraje.

Inventiva y ansia de conocimiento

Otto Karl Julius Röhm nació el 14 de marzo de 1876 en Öhringen, localidad alemana entonces perteneciente al Reino de Wurtemberg. Tras finalizar la escuela en 1891 comenzó, a la edad de 15 años, una etapa de formación como auxiliar de farmacia. Sus años de aprendizaje fueron duros, ya que debía trabajar a diario de 7 de la mañana a 10 de la noche y no contaba con apenas días libres. Una vez finalizada la formación, Otto Röhm trabajó durante tres años como auxiliar en distintas farmacias. Después prosiguió sus estudios de farmacia y en 1899 se presentó al examen de farmacéutico, que aprobó. Con la licencia bajo el brazo, pudo al fin cumplir su deseo de cursar estudios de química en la Universidad de Tubinga, finalizando sus estudios en 1901 con el doctorado. El tema de su tesis, “Sobre los productos de polimerización del ácido acrílico”, resultaría decisivo más adelante para la trayectoria de su empresa Röhm & Haas.

Otto Röhm, el inventor del PLEXIGLAS®, en 1894 como auxiliar de farmacia

Otto Röhm en 1894 como auxiliar de farmacia

De 1891 a 1894, Otto Röhm realizó una etapa de formación como auxiliar de farmacia. Unos años más tarde aprobaría el examen de farmacéutico.

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

De las enzimas al PLEXIGLAS®

Gracias a su amplia formación como farmacéutico y químico, Otto Röhm cumplía todos los requisitos para desarrollar un material tan revolucionario como el PLEXIGLAS®. Sin embargo, a principios del siglo XX –en una época en la que Alemania se estaba convirtiendo en una de las principales naciones industrializadas del mundo–, su talento polifacético se decantó en primer lugar por un área de la producción a la que todavía no habían llegado las innovaciones de la industrialización: el curtido. Así, fue el primer químico que logró aislar enzimas y desarrollar sobre esa base un novedoso proceso de purgado para la industria del cuero. Con su producto OROPON®, Otto Röhm convirtió el purgado en un proceso más higiénico y con unos resultados de mayor calidad, ya que, hasta entonces, los curtidores habían trabajado con excrementos de animales. La demanda de OROPON® creció tanto que, en 1907, Röhm fundó junto con Otto Haas la sociedad colectiva Röhm & Haas.

Además de la industria del cuero y la textil, la investigación sobre enzimas también encontró aplicación en otras áreas: Otto Röhm y su equipo desarrollaron detergentes, cosméticos y preparados farmacéuticos para tratar las heridas y facilitar la digestión. Además, las enzimas empezaron a utilizarse en la fabricación de productos de panadería y zumos de frutas.

Otto Röhm como jefe

Otto Röhm, que en la fotografía tomada en 1937 aparece con su primer empleado y con el empleado número 1.000, era un jefe conocido por todos por su puntualidad y austeridad. En los primeros años, tanto él como sus trabajadores iban a trabajar a pie. Se cuenta que, para llegar puntualmente a la fábrica, él con frecuencia iba corriendo. Los empleados se unían a él, por lo que en ocasiones había toda una procesión de trabajadores corriendo detrás de su jefe.

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

El camino hacia la investigación en plásticos

Dado que los negocios le habían ido bien hasta entonces, en 1912 Otto Röhm pudo dedicarse finalmente a la investigación en plásticos. Esto suponía todo un riesgo, ya que esta área no tenía nada que ver con las actividades de la empresa hasta la fecha, resultaba extremadamente costosa y no ofrecía ninguna perspectiva de una rápida aplicabilidad. Debido a ello, esta nueva orientación exigió a Röhm una buena dosis de coraje y determinación, lo que se reflejó en la rutina de trabajo en Röhm & Haas. Así, el fundador de la empresa visitaba a diario los laboratorios y talleres, hablaba con los químicos y se informaba acerca del estado de cosas. “No me creo nada que no haya probado por mí mismo”, se le oía decir con frecuencia.

Walter Bauer

Walter Bauer empezó como químico en Röhm & Haas en 1918, cuando la química de acrilatos se hallaba aún en sus comienzos. Como jefe de laboratorio, su participación ya había resultado decisiva en el desarrollo del cristal de seguridad LUGLAS®, la primera aplicación de plástico de la empresa. De la misma forma, su investigación también fue determinante para PLEXIGLAS®: él y su equipo desarrollaron la técnica de colado para planchas de PLEXIGLAS®, así como el proceso de fabricación de tubos de PLEXIGLAS® por medio de polimerización centrífuga.

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PLEXIGLAS®: un descubrimiento casual

Tras algunos éxitos en el ámbito de los acrilatos, a finales de los años 20 Otto Röhm se decantó finalmente por los metacrilatos. Walter Bauer, su jefe de laboratorio por aquel entonces, investigó la idoneidad de los metacrilatos para su uso como cristal laminado. Las investigaciones de Bauer pusieron de relieve que el polimetacrilato de metilo (PMMA) era un material duro y transparente, muy al contrario que los acrilatos estudiados hasta entonces. Cuando la primera muestra de PMMA llegó a manos de Otto Röhm, este decidió impulsar la investigación de dicho material con todas sus fuerzas. Finalmente, el equipo de investigación logró polimerizar la materia prima de forma controlada entre planchas de vidrio convencionales: el resultado fueron finas planchas de cristal acrílico que Röhm registró en 1933 bajo la marca PLEXIGLAS®.