Fráncfort, la capital secreta

© HMF, Petra Welzel

Una gigantesca bola de nieve pone en escena los rostros de una ciudad

Los museos están siempre buscando métodos de presentación que llamen la atención. El Museo Histórico de Fráncfort exhibe distintas maquetas de la ciudad bajo una gigantesca esfera de PLEXIGLAS®.

No solo es una forma de poner en escena los objetos de exposición, sino que constituye por sí misma una pieza muy especial: la gigantesca esfera de PLEXIGLAS® del Museo Histórico de Fráncfort, cuya finalidad es recordar a una bola de nieve. En su interior aparecen distintas vistas de la ciudad de Fráncfort, alzadas previamente de manera espectacular por un robot industrial desde un sótano situado por debajo. Esto no solamente suscita emoción e interés, se trata también de una forma excepcional de presentar objetos de exposición.

Los visitantes pueden seleccionar por sí mismos pulsando un botón cuál de las ocho maquetas desean contemplar a continuación. “A los visitantes les encanta hacerlo, y después pegan las narices a la cúpula de PLEXIGLAS®. De esa forma puede verse perfectamente cómo trabaja el robot, que habita junto a las maquetas en el espacio iluminado por debajo de la bola de nieve”, narra con entusiasmo el director del museo, el Dr. Jan Gerchow. “En esencia es una especie de jukebox enorme”.

Experimente la gigantesca bola de nieve en el Museo Histórico de Fráncfort. / Fuente: YouTube/inSynergie GmbH

La bola de nieve se combina con una presentación multimedia

Las maquetas han sido creadas por artistas internacionales y no muestran lo que podría ser una historia cronológica de la ciudad, sino más bien las distintas caras de Fráncfort: como ciudad de los bancos, ciudad de criminalidad o ciudad de las obras de construcción. Mientras una de las maquetas empieza a desplazarse hacia arriba, en las paredes que rodean la bola de nieve, que presenta una altura superior a la de una persona, se visualizan proyecciones acordes con el tema. “Se trata de una instalación espectacular, pero sin ser ruidosa, más bien poética, en la que uno puede dedicar tiempo a contemplar las imágenes creadas por cada uno de los artistas”, comenta el Dr. Gerchow.

Para él, la bola de nieve es “seguramente el elemento más inusual de todo el museo”. “Y creo que todos los visitantes lo utilizan”, afirma el Dr. Gerchow. Que todos ellos contemplen las ocho maquetas, no obstante, es algo que se atreve a poner en duda, puesto que toma seis minutos hasta que la siguiente maqueta esté “en posición”. El proceso entero de subida y descenso por medio del robot requiere tres minutos, y durante otros tres minutos cada maqueta permanece dentro de la bola de nieve, iluminada y dando vueltas.

La bola de nieve de PLEXIGLAS® en cifras y datos

Para la bola de nieve se moldeó un bloque de PLEXIGLAS® GS de aprox. 320 kilos de peso. La esfera terminada tiene un diámetro de 2,40 metros, una altura de 1,60 metros (sin pedestal), tres centímetros de espesor y suma un peso neto total de 210 kilos. Es transparente, incolora, lisa y está fabricada sin costuras. Gracias a ello, garantiza a los visitantes del Museo Histórico de Fráncfort una vista libre de distorsiones del interior. La bola de nieve fue construida por la empresa especialista en PLEXIGLAS® Birkholz Kunststoffwerk GmbH de Heppenheim.

Vista libre de distorsiones de los objetos expuestos

La bola de nieve se fabricó en PLEXIGLAS®, el cristal acrílico de marca de Evonik. ¿Por qué? “Debido a la óptica. La bola de nieve no debía tener color propio ni ningún matiz, y debía poder pulirse varias veces. Todo esto lo ofrece PLEXIGLAS®. Es altamente transparente y garantiza, incluso con una forma curva, una vista libre de distorsiones de las maquetas situadas dentro de la esfera”, señala Thomas Schmitt, director de la empresa Birkholz Kunststoffwerk GmbH, que fabricó la bola de nieve por encargo del contratista principal de la instalación, inSynergie GmbH. “No hay ningún otro material que consiga esta óptica, y mucho menos con ese tamaño”.

Se requería una plancha de PLEXIGLAS® más grande

El camino hasta la instalación definitiva no estuvo libre de obstáculos, y la fabricación de la gigantesca bola de nieve supuso un auténtico desafío. Esto se debía a que Schmitt y sus empleados debían adentrarse en terreno desconocido: “A menudo moldeamos planchas de plásticos transparentes, pero nunca de esa magnitud”, revela Schmitt. Por lo general, las planchas de PLEXIGLAS® GS de tres centímetros de espesor miden dos por tres metros. Sin embargo, para la bola de nieve ese tamaño era demasiado pequeño. Por ello, Evonik suministró un bloque extra con un tamaño de seis por tres metros, como el que se utilizó en otras ocasiones para impresionantes grandes acuarios espectaculares piscinas. Este bloque debía bastar para un moldeado de prueba y para la bola de nieve posterior.

No hay ningún otro material que consiga esta óptica, y mucho menos con ese tamaño.

Thomas Schmitt
director de Birkholz Kunststoffwerk GmbH

El primer intento fracasó

En la primera fase, los expertos en plásticos de Birkholz calentaron el PLEXIGLAS® durante dos horas a 180 grados en un horno. Sin embargo, este debía modificarse previamente, ya que hasta entonces estaba diseñado con una anchura de material inicial de tan solo 2,70 metros. Seguidamente, el cristal acrílico calentado se tensó mediante un molde hueco fabricado en espuma. Unas bombas de vacío aspiraron el material hacia el interior, donde finalmente adoptó la forma esférica. Pero el resultado fue decepcionante: la esfera era demasiado fina en su cenit.

Al cuarto intento se consiguió el moldeado

El molde hueco se volvió a trabajar, y se modificaron la instalación de horno y el bastidor de tensado. Schmitt y su equipo trastearon, modificaron parámetros y tuvieron incluso que solicitar un segundo bloque de PLEXIGLAS®, y entonces ocurrió: al cuarto intento se consiguió el moldeado. “El equipo entero sintió un gran alivio. Fabricar una semiesfera no habría supuesto ningún problema. Sin embargo, una bola de nieve no se detiene a la mitad, sino que se estrecha de nuevo en dirección al pedestal. Ahí radicaba toda la dificultad, nunca antes habíamos tratado de hacer algo así”, aclara Schmitt.

Tras el enfriamiento, los empleados desmoldaron finalmente la esfera íntegra del molde hueco. No obstante, quien crea que el proyecto ya había concluido con éxito se estará equivocando. “La superficie completa de la esfera fue lijada y pulida por dos empleados en un laborioso trabajo manual que duró dos semanas, hasta conseguir un brillo parecido al del diamante”, narra Schmitt.

Entrada en el museo mediante grúa

El transporte subsiguiente desde la ciudad de Heppenheim, en el sur del estado de Hesse, hasta Fráncfort, situada a unos 60 kilómetros, se efectuó sin contratiempos. Finalmente, una grúa elevó la bola de nieve de PLEXIGLAS®, de 210 kilos de peso, a través de una abertura en el suelo hasta la planta inferior del museo. “Fue una sensación preciosa ver cómo nuestra esfera se unía en matrimonio con el pedestal. En un momento así uno se siente simplemente feliz y orgulloso de que todos los planes que ha elaborado hayan salido bien”, revela Schmitt.

Vea la entrega de la bola de nieve y observe su funcionamiento en vídeo. / Fuente: YouTube/inSynergie GmbH

Hasta ahora hemos tenido únicamente muy buenas experiencias con PLEXIGLAS®.

Dr. Jan Gerchow
director del Museo Histórico de Fráncfort

Desde la reapertura del museo en octubre de 2017, los numerosos visitantes se deleitan con la bola de nieve, que sigue brillando igual que el primer día. “Estamos muy satisfechos con el producto. Lo cierto es que hasta ahora hemos tenido únicamente muy buenas experiencias con PLEXIGLAS®. La propia forma redonda ya era una exigencia muy elevada para el material”, comenta el Dr. Gerchow en retrospectiva. “La bola de nieve es una cosa realmente especial. Se trata de algo con lo que todas las generaciones pueden disfrutar por igual”.