Techo de PLEXIGLAS® de una gasolinera TH en Darmstadt

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

Nuevos materiales para el auge de la construcción durante el milagro económico alemán

Tanto como luz cenital en naves de fábricas o cubierta de terrazas en la propia vivienda: los productos de PLEXIGLAS®, como las planchas onduladas, el PLEXIGLAS® estirado o las planchas dobles alveolares, caracterizaron la arquitectura entre los años 50 y 70.

Fachadas iluminadas, tragaluces, aparcamientos: PLEXIGLAS® puede verse actualmente en cada rincón de nuestras casas. Esto era difícil de prever a principios de los años 50, aun cuando en aquellos tiempos el desarrollo del material estaba experimentando enormes progresos. En aquel entonces, gracias a sus múltiples propiedades, PLEXIGLAS® alcanzó pronto una gran popularidad entre arquitectos y constructores, por lo que se empezó a utilizar cada vez más en edificios.

Aplicaciones dentro y fuera

Los tragaluces hicieron que los interiores fueran más luminosos, las planchas onduladas protegieron las zonas exteriores del viento y la intemperie, y las planchas dobles alveolares revolucionaron la construcción de invernaderos. Tanto en la construcción industrial como privada, a partir de los años 50, los nuevos productos de PLEXIGLAS® caracterizaron la arquitectura.

Numerosas posibilidades de diseño

El cristal acrílico de marca de Evonik, por aquel entonces todavía Röhm & Haas, ya era apreciado en los años 50 y 60 debido a sus múltiples propiedades, que permitían novedosos diseños. Por ejemplo, fue posible fabricar planchas abovedadas de PLEXIGLAS®. Además, por aquella época ya estaban disponibles las planchas coladas de PLEXIGLAS® en forma de variante incolora, blanca o estructurada, así como en numerosas coloraciones. Desde abril de 1956 fue posible ofrecer planchas planas y extrusionadas de color blanco, fabricadas con la boquilla de ranura ancha. Estas recibieron el nombre de PLEXIGLAS® XT. A partir de los años 60, el material podía encontrarse incluso en los almacenes de materiales de construcción.

Construir con eficiencia energética

En los años posteriores los investigadores de Röhm & Haas dieron cada vez mayor impulso al desarrollo del material. Una innovación de PLEXIGLAS® fueron las planchas dobles alveolares, entre cuyas dos planchas se forma una cámara de aire. Como elemento de acristalamiento con buen aislamiento, supusieron toda una revolución, sobre todo en la construcción de invernaderos. Una primera prueba a finales de los años 60 fue de inmediato un rotundo éxito: ya la primera cosecha superó todas las expectativas por su temprano comienzo y el aumento de los rendimientos. Además, fue posible reducir los gastos de calefacción en invierno en un 50 por ciento. A consecuencia de ello, las planchas dobles alveolares conquistaron rápidamente el mercado de los invernaderos comerciales, no obstante, también encontraron aplicación para las cubiertas en la construcción tanto industrial como privada: luces cenitales de techo, cubiertas de terrazas y revestimientos de puentes son solo algunos ejemplos de esto.

Desarrollo e investigación

Para satisfacer las crecientes exigencias en la arquitectura, en 1959 Röhm & Haas estableció su propio laboratorio autónomo de técnica de aplicación. Dado que, junto al asesoramiento a las empresas procesadoras, la colaboración con los arquitectos, así como el asesoramiento a los constructores fueron cobrando cada vez mayor importancia, se constituyó un grupo interno de arquitectos para encargarse de estas tareas.

Más luz en interiores

Como elemento de iluminación para techos planos, especialmente por encima de grandes superficies de edificios, los tragaluces de PLEXIGLAS® alcanzaron una gran difusión en los años 50 y 60. Gracias a ellos, espacios que antes eran oscuros y utilizaban una iluminación artificial podían relucir ahora con luz natural. En especial en las naves de producción, que durante los años del milagro económico experimentaron una enorme proliferación, contribuyeron a mejorar las condiciones de trabajo. Además de todo esto, los tragaluces abovedados ofrecían la ventaja de que apenas requerían limpieza. Al fluir, el agua de lluvia limpiaba los restos de polvo y suciedad que podían fijarse con rapidez en las luces cenitales con escasa inclinación. Además, la rigidez de los tragaluces hacía innecesario el uso de un marco.

Seguro y translúcido

A principios de los años 60 apareció otro nuevo producto en el mercado: por primera vez era posible alargar o, como dicen los expertos, estirar el PLEXIGLAS® mediante un proceso laborioso y complejo. Esto hacía que PLEXIGLAS® se volviera mucho más robusto, presentando una resistencia a los golpes mejorada y una estabilidad química incrementada. Por ello, a día de hoy las planchas de PLEXIGLAS® estirado se emplean, entre otros ámbitos, en la construcción de aviones, y en la arquitectura las distintas variantes de PLEXIGLAS® hacen posible actualmente, entre otros elementos, fachadas iluminadas, cristales curvados de enorme tamaño para acuarios e impresionantes estadios de fútbol.

Olympiastadion München mit Zuschauern bei Olympischen Sommerspielen 1972

Un techo para el Estadio Olímpico de Múnich

El PLEXIGLAS® estirado estaba destinado a desempeñar un gran papel en la construcción del techo del Estadio Olímpico de Múnich. El cristal acrílico de marca de Evonik era el único material que presentaba una translucidez satisfactoria y al mismo tiempo podía disponerse por encima de las estructuras de cables tensados.

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau