© Evonik / Fotograf Stefan Wildhirt

Probar, mejorar, seguir experimentando

A Mathias Knuhr sus muchas ideas lo mantienen en vilo. En esta entrevista, el maestro carpintero cuenta por qué ninguna tarea es lo suficientemente difícil, y qué papel desempeñan en ella los distintos materiales, como PLEXIGLAS®.

Mathias Knuhr está lleno de energía. Desde la sala de descanso de la carpintería Luther, su intención es hablar acerca del retrato de un jugador en PLEXIGLAS®. Sin embargo, un piso más abajo se está preparando una sesión de fotos para una vitrina especial de coleccionista, fabricada también con el cristal acrílico de marca. La vitrina debe enviarse al día siguiente. A Hollywood, concretamente. Ahora ya nada puede fallar. Un simple arañazo echaría a perder el trabajo de semanas. Es justamente este tipo de proyectos lo que estimula a este carpintero de 46 años.

Para una campaña benéfica se ha creado el retrato especial en PLEXIGLAS® de un jugador, el capitán del equipo de fútboll SV Darmstadt 98, Aytac Sulu.

Knuhr: “Los proyectos más emocionantes son aquellos en los que al principio uno no sabe cómo funcionan. Uno tiene una idea, la pone a prueba y no funciona. ¿Dónde está el error? Eso me mantiene en vilo. Estoy tumbado en la cama y todo el tiempo me ronda en la cabeza. Si finalmente se me ocurre una idea, puede suceder que me levante en mitad de la noche, vaya hasta la empresa y la ponga a prueba.”

Eso suena bastante enervante. ¿Qué es lo que le impulsa a ello?

Knuhr: “Ese instante de “eureka” cuando algo funciona, ¡es estupendo! Además, no me gusta ir siempre por los caminos trillados, sino que prefiero probar algo nuevo, lograr innovaciones o seguir desarrollando técnicas existentes. El momento más satisfactorio de mi trabajo es cuando algo funciona después de haber reflexionado sobre ello.”

Ese instante de "eureka" cuando algo funciona, ¡es estupendo!

Mathias Knuhr
carpintero cualificado y técnico diplomado en trabajos en madera, Carpintería Luther (Darmstadt)

Así es como Knuhr desarrolló hace ya algunos años una nueva técnica para aplicar fotografías sobre madera. Se divide la imagen en una cuadrícula, igual que para una foto en el periódico, por ejemplo, de puntos con distintas escalas de grises. A continuación estos se fresan en una plancha de madera, y según la profundidad se produce una impresión lumínica distinta, mediante la cual los puntos, observados desde una distancia correspondiente, dan de nuevo como resultado la imagen. Estos grabados en madera se emplean por ejemplo como revestimiento de barras de bar, frentes de armario o tableros de mesa. Para un proyecto benéfico, transpuso esta técnica para aplicarla sobre.

Para el retrato iluminado ha transpuesto una técnica probada a un nuevo material. ¿Qué papel desempeñan en sus innovaciones los distintos materiales, como el PLEXIGLAS® original?

Knuhr: “Tienen una importancia enorme. Sin que haya continuamente nuevos materiales no es posible dar el siguiente paso. En el retrato del jugador, el siguiente paso que queríamos dar era añadir iluminación a la imagen. Naturalmente eso con madera no es posible, pero con PLEXIGLAS® Satinice queda perfecto gracias a que es translúcido y con muy buena dispersión de la luz. Con él tengo la posibilidad de introducir luz en la superficie, pero sin que se vea la fuente. Se trata de un elemento de diseño apasionante.  Además, podemos procesar el PLEXIGLAS® totalmente por nuestra cuenta, desde la plancha hasta el producto final, por ejemplo, podemos fresarlo, pegarlo o incluso darle forma.”

Datos personales

Mathias Knuhr es carpintero cualificado y técnico diplomado en trabajos en madera. Como niño criado en los 80, le fascinan los ordenadores. Ya entonces desarrolló una pasión por las cosas ubicadas en el futuro. Knuhr está casado y tiene un hijo.

¿Por qué es importante para usted poder procesar usted mismo el material?

Knuhr: “Me gusta extraer de los recursos de que disponemos más de lo que normalmente se saca de ellos. En ese sentido, PLEXIGLAS® es para mí un producto apasionante. Por ejemplo, empleamos una prensa, que normalmente usamos para chapear, para calentar el PLEXIGLAS® y poder darle forma a continuación. La prensa no está prevista para ello, pero es algo que se puede hacer, consiguiendo de esa forma un nuevo lenguaje de formas. El producto de marca se presta muy bien a la experimentación, nos permite encontrar nosotros mismos soluciones para nuestras ideas y ponerlas en práctica directamente.”

Para el prototipo del retrato del jugador, Knuhr pasó dos sábados trabajando. Con restos de material, fresó una y otra vez nuevas muestras para encontrar la interacción adecuada entre la imagen y la fresadora CNC. Seguidamente, se decidió por una cuadrícula de líneas vertical, en la que transpuso la imagen mediante un software de desarrollo propio. Esta cuadrícula está compuesta por sólo dos colores, las líneas azules y el espacio en blanco en medio. Para conseguir este efecto bicolor, la plancha blanca de PLEXIGLAS® Satinice se pinta por un lado de color azul. Mediante el fresado el material blanco se vuelve visible, produciéndose según la profundidad de fresado una impresión de luminosidad distinta. Si se observan desde una cierta distancia, las líneas dan como resultado la imagen del jugador.

Para fresar utiliza usted una técnica controlada por ordenador. Sin embargo, si uno piensa desde fuera en una carpintería lo que le viene a la mente es sobre todo el trabajo con madera. ¿Qué es lo que le estimula en la unión de estos mundos?

Knuhr: “Para mí los dos mundos están estrechamente relacionados. Al fin y al cabo, el fresado controlado por ordenador se limita a asumir el trabajo que anteriormente se había realizado a mano. Nuestra fresadora perfora muebles más que nada, por ejemplo laterales de armarios. Pero yo no me centro en estas cosas tan triviales. Lo que me estimula de la informática es que con ella puedo fabricar cosas con un nuevo lenguaje de formas y una elevada complejidad y reproducirlas con precisión, cosa que antes no era posible o tan sólo con un enorme esfuerzo. Con el retrato del jugador, por ejemplo, lo más difícil fue averiguar hasta qué profundidad tenía que introducirse la fresadora para obtener un valor cromático determinado. Era cuestión de varias décimas de milímetro. Eso a mano habría sido prácticamente imposible. Por ese motivo, la informática es una herramienta muy útil para los desarrollos.”