Coche de carreras aerodinámico Adler con lunas de PLEXIGLAS®

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

Coches de carreras aerodinámicos: las legendarias flechas de plata

Con sus 16 cilindros, 520 caballos de potencia y 400 km/h –el sueño de todos los fans actuales del automovilismo–, los coches de carreras de diseño aerodinámico fueron capaces de establecer récords de velocidad ya en los años 30. A ello también contribuyeron las lunas curvas de PLEXIGLAS®.

Cinco décadas tras la invención del automóvil, los fabricantes de vehículos de los años 30 ya estudiaban las posibles alternativas para conseguir velocidades cada vez mayores. Muchos de los tipos de coches fabricados hasta entonces eran demasiado pesados, tenían una elevada resistencia aerodinámica y consumían demasiado combustible. Por ello, muchos fabricantes recurrieron al empleo de líneas estilizadas para construir coches de carreras dotados de una mínima resistencia aerodinámica y una mayor velocidad.

Broschüre mit Rennwagen im Stromliniendesign

Reducción de la resistencia aerodinámica

Las líneas de corriente representan la dirección de una corriente de aire y revelan áreas en las que el aire no puede circular libremente. Si las líneas se encuentran muy juntas, en ese lugar se genera una resistencia aerodinámica. Los fabricantes de automóviles actuales siguen intentando evitar tales resistencias con el fin de reducir el consumo de combustible. No obstante, en los coches de carreras de los años 30 lo que contaba era lograr una mayor velocidad.

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau

Un nuevo material para los parabrisas

Para mantener la resistencia aerodinámica lo más baja posible, los nuevos modelos de coches de carreras, más bajos y redondeados, precisaban también de cristales curvos y abombados. PLEXIGLAS® era el material adecuado para esta tarea, puesto que el excelente cristal acrílico de Evonik podía ser moldeado ya entonces prácticamente en cualquier forma, proporcionando a los fabricantes unas posibilidades de diseño sin precedentes.

Los cristales curvos y abombados de PLEXIGLAS® permitían una integración visual perfecta en la forma aerodinámica de las nuevas carrocerías. Además, PLEXIGLAS® pesaba solo la mitad que los cristales de silicato utilizados hasta entonces, permitiendo así que los coches fueran aún más rápidos. Cabe destacar que PLEXIGLAS® también es mucho más resistente a la rotura que el vidrio, lo que es igualmente importante en la fabricación de automóviles para evitar heridas de incisión en caso de accidente.

Velocidades de vértigo

El diseño aerodinámico de los automóviles, unido a la ligereza de las lunas de PLEXIGLAS®, permitió establecer varios récords de velocidad en la década de los años 30. Así, en 1937 Bernd Rosemeyer se convirtió en el primer piloto de carreras del mundo en batir el límite de velocidad de los 400 km/h en una pista normal. Con su coche de carreras Auto Union C de 520 HP, Rosemeyer recorrió un tramo de un kilómetro de la autovía Fráncfort-Darmstadt, alcanzando una velocidad de 406,32 km/h. Solo Rudolf Caracciola conseguiría más tarde superar esa velocidad, logrando alcanzar la velocidad de 432,69 km/h con su Mercedes Benz W 125 solo un año después del récord de Rosemeyer. Aún hoy, después de 80 años, esta marca sigue siendo la velocidad más alta jamás medida en una vía pública.

Rennfahrer Bernd Rosemeyer in Weltrekord-Rennwagen von Auto Union

Bernd Rosemeyer, el ídolo popular

Bernd Rosemeyer (*1909, †1938) fue uno de los pilotos de carreras alemanes más famosos y de mayor éxito de la historia. En la década de 1930, este piloto estableció distintos récords de velocidad en grandes premios automovilísticos ganando un gran número de carreras. Rosemeyer falleció el 28 de enero de 1938 en un accidente, al intentar establecer un nuevo récord mundial.

© Evonik Industries AG, Konzernarchiv Hanau