© Bernward Bertram

Más luz y color para los Nibelungos

El Festival de los Nibelungos (Nibelungenfestspiele) entusiasma cada año a varios miles de espectadores en el histórico escenario frente a la Catedral de Worms. PLEXIGLAS® es casi siempre parte integrante de la escenografía con una puesta en escena siempre cambiante.

En 2003, por ejemplo, fue el caballo: la montura de la reina islandesa Brunilda. El reino de Brunilda es un paraje de hielo y nieve, por lo que de forma natural surgió la idea de diseñar, en la representación de “Los Nibelungos” escenificada para la ocasión por Dieter Wedel, un caballo de gran tamaño en un material tan transparente como fuera posible: PLEXIGLAS® original.

El animal de cuatro metros de altura y más de tres metros de longitud, fabricado de forma refinada en el cristal acrílico de marca de Evonik, poseía un armazón interno en torno al cual se aglutinaron planchas de PLEXIGLAS® original de distintos tamaños. Los focos empotrados garantizaban una atmósfera mística, y por sus ollares podía salir vapor. Su peso total era de tres toneladas, y constituía indiscutiblemente la verdadera atracción de la representación.

Capaz de iluminar y soportar cargas

Sin embargo, esta no es la única posibilidad de utilización para el escenario de este material de uso polivalente: en 2015, el cristal acrílico de marca sirvió como base para una gran mesa, en la que tuvo lugar el banquete final en el palacio de Atila, rey de los hunos. En la saga de los Nibelungos, esto anuncia una gran matanza y el ocaso de los Nibelungos a sangre y fuego. La mesa, aparentemente fabricada totalmente en madera, empezaba a brillar con luz roja, ya que el mueble estaba hecho en realidad de PLEXIGLAS® original y se iluminaba desde dentro.

En 2016 el festival se atrevió a dar un salto al presente: el argumento de “Oro: la película de los Nibelungos” era un nueva versión cinematográfica de los episodios de la saga, es decir, teatro dentro del teatro, en el que PLEXIGLAS® original adoptaba un papel central, puesto que los camerinos a los que se retiraban los actores de la película durante las pausas del rodaje eran completamente transparentes. Mediante este truco escenográfico, los espectadores podían ver cómo los personajes revelaban sus pensamientos y sentimientos más íntimos. El cristal acrílico de marca PLEXIGLAS® era el material ideal para esta escenografía, siendo al mismo tiempo robusto y transparente. Además, la iluminación de los bordes proporciona también aquí la atmósfera adecuada, incluyendo el ambiente de ocaso color rojo sangre cuando la compañía se pelea con motivo del proyecto cinematográfico.

Determinante para la impresión de conjunto

Tan sólo tres ejemplos extraídos de la historia del Festival de los Nibelungos de Worms en los que PLEXIGLAS® original adoptó un importante papel en la puesta en escena. El cristal acrílico de marca no fue siempre tan dominante sobre el escenario, pero en los últimos años no ha habido ninguna representación en la que PLEXIGLAS® no haya formado parte del Festival. En ocasiones bastante inadvertido a primera vista, en realidad resulta determinante para la impresión de conjunto gracias a su naturaleza como conductor de la luz, ya que el material es especialmente óptimo para dispersar la luz de manera homogénea, generando de esa forma un ambiente específico, como es el caso de la mesa iluminada con un color rojo amenazador, o el mítico y gélido caballo gigante.

Los Nibelungos

La historia de los Nibelungos se narró durante siglos en el área cultural germánica y escandinava, transmitiéndose oralmente y experimentando por ello reiterados cambios. La versión por escrito más conocida del “Cantar de los Nibelungos” proviene del siglo XIII: tras bañarse en sangre de dragón, el héroe Sigfrido llega a la corte de los burgundios en Worms, donde mediante un ardid ayuda al rey Gunther a cortejar a Brunilda, reina de Islandia. En contrapartida, obtiene permiso para desposar a la hermana de Gunther, Crimilda. En lo sucesivo tiene lugar frente a la entrada a la Catedral de Worms la famosa escena de la “pelea de las reinas” entre Crimilda y Brunilda. La disputa sube de tono y conduce finalmente al asesinato de Sigfrido a manos de Hagen, vasallo de Gunther.  Al final, la viuda Crimilda se venga de sus hermanos con ayuda de Atila, rey de los hunos, ordenando la masacre de todos los burgundios. Puesto que el poema épico se nutre de fuentes muy diversas, las distintas versiones presentan contradicciones en cuanto al contenido, o incluyen apariciones breves de personajes de otras sagas heroicas.

Un estrecho vínculo

En realidad, Worms no solamente es el escenario histórico de la saga de los Nibelungos, donde frente a las puertas de la Catedral de Worms se enzarzan las protagonistas Brunilda y Crimilda, sino también el emplazamiento de Evonik en el que se produce la materia de base para el PLEXIGLAS®. A partir de materias primas allí se genera metacrilato de metilo (MMA), que seguidamente se polimeriza. La colaboración surgió como algo natural: precisamente porque Evonik no solamente se convertía así en un mero patrocinador, sino que contribuía realmente a las representaciones en el ámbito del diseño. O en lo relativo al programa marco: el parque situado frente a la Catedral de Worms se transforma cada año durante las dos semanas que rodean al Festival en un lugar de encuentro para el público del teatro y otros curiosos, con carpas, puestos y una iluminación con mucho ambiente. Numerosas señales luminosas o puestos iluminados de los últimos años estaban hechos de PLEXIGLAS® original. Debido a sus propiedades de conducción de la luz y a las diversas posibilidades de procesado, el material no solamente puede emplearse para las ideas creativas de los diseñadores de escenarios, sino que también resulta excepcional para su uso en luminarias, carteles publicitarios y elementos de diseño.

Por cierto, el caballo de la reina Brunilda sigue existiendo. Desde entonces, se encuentra situado frente a las puertas de Evonik en Worms. Worms, los Nibelungos y PLEXIGLAS® original: una combinación natural.