Escenario Festival de la Canción de Eurovisión 2016

© Fotografía de Frida Arvidsson

ESC: Un megaevento con un diseño de escenario espectacular

200 millones de espectadores al año: el Festival de la Canción de Eurovisión es uno de los mayores eventos televisivos. El núcleo de la puesta en escena son conceptos de escenario cada vez más impresionantes.

Los tiempos en los que los cantantes interpretaban sus canciones entre estructuras de papel maché en el Festival de la Canción de Eurovisión (ESC) son desde hace mucho cosa del pasado. Hoy en día las cadenas de televisión organizadoras del megaevento global rivalizan entre sí con sus conceptos de escenario. Por ejemplo, en el ESC 2017 en Kiev, Ucrania, un escenario circular con una multitud de elementos móviles crea un escenario personalizado para cada artista. O en el ESC 2016 en Estocolmo, Suecia, enormes paneles LED generaban ilusiones ópticas. Pero, ¿qué es lo que debe ofrecer exactamente un escenario para una producción televisiva de semejante envergadura? Una mirada entre los bastidores del Festival de Eurovisión 2016, cuyo escenario es un impresionante ejemplo de lo que puede llegar a realizarse, también gracias a PLEXIGLAS®, al combinar técnicas de vídeo, iluminación y proyecciones.

Variedad en lugar de monotonía

Tiene que ser espectacular, ¡está en el ADN del show business!

Per Andersson
Head of Workshop de la cadena de televisión pública

Destellos sobrecogedores, paisajes místicos, explosiones de chispas: las escenografías en el Festival de la Canción de Eurovisión son tan diversas como las canciones que en él se presentan. No obstante, el escenario no debe limitarse a poner en escena cada una de las canciones, sino también ofrecer variedad. “La presentación de las canciones dura más de dos horas. Sin embargo, es preciso mantener la emoción durante todo ese tiempo para los espectadores. Por eso, el escenario debe ser muy dinámico”, comenta Per Andersson, quien fuera en 2016 Head of Workshop en el canal de televisión público SVT y responsable de la construcción del escenario.

El ESC 2016 fue la mayor producción televisiva hasta la fecha en el país escandinavo, aún mayor que el ESC 2013 en Malmoe. “La producción entera del ESC se ha maximizado, y lo mismo ha ocurrido con los escenarios. Grandes estadios, grandes costes”, sentencia Andersson. “Pero es que tiene que ser espectacular, ¡está en el ADN del show business! ¡La audiencia quiere que la impresionen!”

Llamar la atención a toda costa

En el ESC queda poco tiempo para conseguir captar la atención de los espectadores y destacar durante el resumen previo a la votación de los espectadores. Por ello, los candidatos con buenas posibilidades de lograr la victoria a menudo son aquellos cuyas actuaciones destacan frente a las demás. Así, pueden verse monigotes bailando sobre el escenario, como fue el caso del ganador sueco de 2015, Måns Zelmerlöw , o cantantes subiendo por la pared sobre escalones virtuales, como el ruso Sergey Lazarev, que quedó segundo en 2016. Actuaciones como éstas muestran de lo que es capaz la técnica actual mediante la combinación de luz, vídeos y proyecciones.

En 2016 la cadena SVT volvió a decantarse por un concepto de escenario de los veteranos diseñadores Frida Arvidsson y Viktor Brattström, que ya materializaron sus ideas en 2013 en Malmoe. “En aquella ocasión nos centramos en una expresión más suave sin píxeles ni proyecciones. Este año nuestra intención es jugar con el espacio y crear ilusiones ópticas”, explicó Frida Arvidsson en la presentación del concepto. Para ello, el escenario deberá ofrecer distintas posibilidades para modificar el espacio, la amplitud y el aspecto.

No uno, sino varios

El jefe de proyectos de escenarios de SVT, Per Andersson, recibió el encargo de trasladar con su equipo la visión de los diseñadores a un escenario real, satisfaciendo también los aspectos de seguridad y las exigencias económicas. El resultado tenía 47 metros de anchura y 42 metros de profundidad, y aunaba todas las posibilidades del montaje moderno de escenarios, como la técnica lumínica controlada por ordenador, pantallas LED de 600 metros cuadrados en las paredes y un total de 250 metros cuadrados de monitores en el suelo. “Las paredes de vídeo LED se cuentan entre las particularidades del escenario”, señala Andersson. “Normalmente una pared de LED es un fondo plano en el extremo del escenario. En nuestro caso, en cambio, estaba compuesta por doce monitores individuales”. Los dos situados más adelante estaban a diez metros de distancia del más alejado. Entremedias, los cantantes y sus bailarines podían desplazarse por medio de rampas.

Versátil: el escenario en el ESC 2016 // © Youtube/Eurovision Song Contest

Píxeles invisibles

“Para conseguir la mejor impresión óptica posible, necesitábamos un material para las paredes de LED que hiciera desaparecer los píxeles. Fue todo un reto disimular 500 metros cuadrados con millones de píxeles de LED”, explica Andersson. Al mismo tiempo, el material debía ser de color negro con una apariencia de brillo intenso cuando los LED estuvieran apagados, pero también al estar encendidos debían irradiar un color negro cristalino y profundo. Después de una serie de pruebas con distintos materiales se eligió PLEXIGLAS® LED Black & White 7H25, el que fue entregado por el distribuidor de Evonik en Suecia, gop – Glasfiber & Plastprodukter AB. “Era mejor que todos los demás materiales que habíamos probado”, sentenció la diseñadora de escenarios Frida Arvidsson. Andersson añadió lo siguiente: “El efecto difuminado era lo más cercano a la perfección, el vídeo era nítido pero sin píxeles visibles y sin muaré”. Mediante la combinación de la luz y las paredes de LED se generaban las ilusiones ópticas que buscaban los diseñadores. Un escenario de altas prestaciones para un show espectacular.