© William Pryce

Algo más que una fachada

Una cortina flotante de luz envuelve la central londinense de la marca de moda Reiss.

Extraordinariamente llamativa. Éste es el calificativo más acertado tanto para la colección como para la tienda insignia entre todas las filiales de la marca de moda Reiss. Con su peculiar visión de la moda, la empresa subraya la singularidad de las personas que la llevan. Pero también presenta su propia individualidad en la extravagante fachada que cubre su central, ubicada en el corazón de Londres. Ésta refleja las muchas facetas de la marca y su filosofía, a la vez que cumple funciones prácticas.

Al sacar a concurso el proyecto, se especificó claramente que la fachada debía causar sensación e indicar que detrás de ella se crea y vende moda. El objetivo era lograr una unidad óptica de los diferentes ámbitos como son la venta, oficinas, talleres de corte y estudios de diseño, así como el ático en la última planta. Al mismo tiempo, la fachada debía responder a las exigencias de la gestión moderna de un edificio y crear un ambiente agradable en el interior de éste.

Los aficionados a las compras que deambulan por la londinense Oxford Street se dirigen directamente a este edificio situado en Barrett Street. Ya desde lejos llama la atención porque durante el día brilla y centellea a la luz del sol en muchas facetas, asemeja en parte un código de barras gigantesco y, de repente, gracias a la variable incidencia de la luz, adquiere un aspecto completamente nuevo. Esta impresión se refuerza aún más por la noche, entonces parece como si el edificio estuviera envuelto en una luz líquida que imita la caída de una enorme cortina de seda.

Al comenzar el proyecto, sólo se tenía claro que una cortina de luz debía rodear el edificio.

Thomas Ries
jefe de proyecto, Evonik

Una cortina con esquinas y cantos

Esta cortina opaca, pero dinámica y translúcida, fue idea del despacho de arquitectos inglés Squire and Partners. Para provocar efectos cambiantes, se tuvieron que trabajar los elementos translúcidos de la cortina. Unos fresados verticales de diferente profundidad y algunas superficies mates y pulidas se encargan de refractar la luz de múltiples formas. La incidencia variable de la luz a lo largo del día hace el resto. Todo ello requería que el material de la fachada dejara pasar la luz y fuera estable. “Al comenzar el proyecto, sólo se tenía claro que una cortina de luz debía rodear el edificio”, informa Thomas Ries, responsable del proyecto en Evonik. “La decisión del material se tomó durante la realización.”

Desde el principio se descartó el empleo de vidrio, porque era demasiado pesado e inestable para el proyecto. En la búsqueda del material adecuado, Squire and Partners dieron con PLEXIGLAS®. “Decidieron utilizar elementos en bloque”, comenta Ries. “Es como si estuvieran hechos para el proyecto, porque se pueden trabajar de diferentes maneras y, por lo tanto, permiten un espesor ­variable del material sin perder
estabilidad.” Además, gracias a la resistencia a los rayos UV del material se garantiza que los paneles no se amarilleen ni se vuelvan quebradizos. De este modo, la transmisión de la luz y el efecto de la fachada se mantienen de forma duradera.

Un perfil para aspectos cambiantes

Para envolver completamente el edificio de cinco plantas, se tuvieron que cortar a medida 73 bloques de PLEXIGLAS®. Los formatos iniciales de los bloques de
PLEXIGLAS® eran de 5 por 2 y de 3,8 por 1,8 metros, con un espesor de material de 50 mm. Sólo unas pocas empresas pueden trabajar piezas tan grandes. Con el equipamiento necesario – como, por ejemplo, una fresadora CNC especial – y mucha experiencia, la empresa Heinz Fritz Kunststoffbearbeitung dio forma a los bloques. Así, adquirieron el tamaño adecuado y un perfilado con diferentes profundidades. La longitud de montaje se
sitúa entre 4,2 y 3,4 metros y la anchura entre 1,6 y 1,4 metros. Las partes más delgadas se trabajaron hasta alcanzar un espesor de 20 mm. Las profundidades de fresado varían entre 10 y 30 milímetros.

Pulido o mate

Los bloques se calentaron de manera uniforme en un armario térmico antes y después del fresado para eliminar cualquier tipo de tensión del material. De este modo, el material está preparado de forma óptima y duradera para la exposición a la intemperie y las cargas resultantes. Posteriormente, con el fin de intensificar aún más los efectos luminosos, se pulieron o satinaron los paneles en diferentes puntos. Así, según incida la luz, el observador percibe juegos de luces variables, pues los rayos siempre se refractan de manera distinta gracias a los modelos de fresado. Además, el mecanizado heterogéneo de la superficie genera una luz agradable sin deslumbramiento, lo que es especialmente importante al trabajar en espacios como los talleres y oficinas situados detrás de la fachada. Éstos también requieren un ambiente agradable con temperaturas soportables.

Fascinación con función

La fachada debe mantener frescas en particular las estancias orientadas al sur. Aunque PLEXIGLAS® absorbe una parte de los calientes rayos del sol, el despacho de arquitectos optó por reforzar este efecto de refrigeración. Para ello la fachada se fijó a una distancia transitable de la pared del edificio de modo que quedara espacio para la circulación del aire y los trabajos de mantenimiento. 40 milímetros separan ahora los paneles de PLEXIGLAS® entre sí y aproximadamente 60 centímetros de la pared del edificio. Cada uno de los paneles se apoya sobre dos consolas de acero con forma de T. Los soportes propiamente dichos están ocultos y se fijan de forma puntual por medio de fresados en la construcción de la fachada, formada por unos postes verticales de acero inoxidable. Dado que el viento puede quedar atrapado fácilmente entre la fachada y el edificio, las uniones con la construcción de la fachada son móviles. Las distancias entre los paneles permiten derivar las fuerzas del viento. “Esto funciona incluso cuando los paneles se alargan un poco por el efecto térmico”, explica Ries. En la fijación constructiva de las planchas, se prestó especial interés a que se pudieran eliminar de forma duradera diferentes dilataciones térmicas y cargas extremas del viento.

Un aspecto radiante de noche

Gracias a la fijación prácticamente invisible, parece que la fachada flotase completamente separada del edificio. Es un reclamo para la vista, que se reconoce desde muy lejos, no sólo durante el día, cuando la luz del sol se refracta en el perfil de los paneles, sino también de noche. Ries explica el sistema: “En la suspensión situada detrás de los bloques de PLEXIGLAS® se encuentran unos carriles con LED. Éstos se pueden activar por separado y están programados para que la fachada brille en la parte inferior en un color blanco frío, que se va volviendo más cálido con la altura.” Para que la luz destaque como es debido, es importante que el material presente un alto grado de transmisión. Gracias a la brillantez óptica de PLEXIGLAS®, esta cortina de luz en el centro londinense adquiere un brillo satinado y fluido, y la tienda insignia de Reiss una presentación extraordinariamente llamativa.